Cuidar del paisaje como quien cuida de un vecino
La montaña responde con gratitud cuando el cuidado es cotidiano y cercano. El co-diseño define límites de carga, cierra atajos erosivos y recupera praderas de siega que sostienen biodiversidad y belleza. Se prioriza el transporte público de valle, se señalizan desvíos por riesgo de aludes y se respetan épocas de cría. Quien visita comprende que su paso deja huella, y se alegra de que esa huella sea ligera, reparable y compartida.